Osvaldo Cardoso ingresó al sanatorio Amedrín, en Fray Bentos, el 20 de mayo de 2022 para una operación de vesícula que debía durar cerca de una hora.
Tres horas después, su familia recibió la noticia de que habría secuelas. Con el tiempo, los médicos diagnosticaron un grave daño cerebral: quedó cuadripléjico, ciego, sin poder tragar ni controlar esfínteres y en estado vegetativo.

En 2025, la fiscal Guillermina Chouhy logró la imputación de la médica que actuó como anestesista por lesiones gravísimas y usurpación de título. Según la investigación, no estaba habilitada para ejercer esa especialidad. La Justicia le impuso medidas cautelares, entre ellas la prohibición de salir del país.
El juicio penal aún no ha comenzado porque la imputada alegó problemas psiquiátricos y su presencia es necesaria para iniciar las audiencias. Mientras tanto, el juicio civil está previsto para comenzar el 5 de noviembre de 2026.

Su esposa, Ana, adaptó su casa para cuidarlo: construyó una habitación y un baño y consiguió una cama ortopédica, una bomba de alimentación y un elevador. Cuatro años después, sigue pidiendo justicia y que la historia de su esposo no sea olvidada.
