Moisés Martínez, un joven uruguayo de 28 años, fue condenado a 12 años de prisión por matar a su padre de 14 disparos, luego de enterarse de que había abusado sexualmente de dos de sus hermanas durante años y había maltratado a su madre.

El hecho ocurrió en mayo de 2025 y ha estado en prisión desde entonces, pero recientemente se le concedió prisión domiciliaria –para pasar tiempo con sus hijos– mientras espera su sentencia final.

Moisés fue víctima de abusos y torturas por parte de su padre, lo que marcó el contexto del crimen. Una de sus hermanas relató que fue violada 60 veces, mientras que su madre perdió su dentadura luego de múltiples golpes mientras estaba embarazada.

Aunque Martínez fue declarado culpable de parricidio, su historia reabrió la discusión sobre los límites de la legítima defensa en casos de violencia intrafamiliar y sigue generando opiniones divididas entre quienes condenan el hecho y quienes consideran el contexto de abuso como un factor determinante.
