En 2017, un hombre llamado James Mack se sometió a 37 cirugías plásticas y cambió su nombre a Jason Monroe sólo para volver a salir con su ex novia, quien le había interpuesto una orden de alejamiento.

Cambió completamente la estructura de su rostro, la línea de su cabello e incluso su voz. Pagó miles de dólares en documentos falsos de su nueva identidad.

Todo para tener una nueva oportunidad con su antiguo amor e intentar reconquistarla. Un caso de extrema obsesión realmente terrorífico.

