Juliusz tiene 27 años, es de Alemania y no ve absolutamente nada. 👀

Perdió la vista por una enfermedad genética llamada neurofibromatosis tipo 1, que le generó tumores en los nervios ópticos. Fue después de quedar ciego cuando decidió tatuarse los globos oculares de negro, partirse la lengua y llenarse la cabeza de implantes metálicos bajo la piel.

De todo eso, no se arrepiente de nada… excepto de uno de esos implantes. Se le infectó tan mal que se llenó de pus alrededor, y los médicos no tuvieron otra opción que operarlo para sacárselo. Aun así, Juliusz sigue sin dudar de sus tatuajes: lo único que pide es que, antes de hacerse algo así, la gente investigue bien los riesgos. 💉

