Matt Porter, de 35 años, se afeitaba en su casa de Granite City, Illinois, cuando Karma —la pitbull que había rescatado ocho meses antes de una familia abusiva— se lanzó sobre él sin ninguna señal previa.
El ataque duró 45 minutos. Porter dice haber recibido unas 70 mordidas en ambos brazos, al punto de perder por completo el uso de sus manos. Intentó sujetarla del cuello para calmarla, le habló, le pidió que parara. Karma no se detuvo. «Me estaba desangrando y no quería morir, así que, aunque había perdido el uso de las manos, usé toda mi fuerza de voluntad y la estrangulé con los antebrazos», relató.


Según su propio testimonio, se desmayó en un charco de sangre de casi dos metros de ancho y despertó horas después en un hospital. Porter, que trabaja como leñador y depende de sus brazos para vivir, ahora enfrenta varias cirugías para recuperar la movilidad. Su hermana abrió una campaña para cubrir los gastos médicos.
