Christopher Peden, de 36 años, entró al garaje de su madre en Fort Wayne, Indiana, pasadas las 2 de la madrugada de mayo. Llevaba un cuchillo de cocina.

Minutos después, los bomberos recibían el aviso de un incendio en esa dirección. Al mismo tiempo, la policía respondía a un reporte de apuñalamiento en el centro de la ciudad. Peden les dijo a los oficiales que alguien lo había apuñalado y que el día anterior había recibido amenazas.

Ya en el hospital, cambió la historia. Le confesó a un oficial que había mentido en la escena y que quería decir la verdad. Se había cortado los genitales con el cuchillo, los roció con gasolina y les prendió fuego dentro del garaje antes de salir a buscar a la policía. En el lugar, los investigadores encontraron un recipiente de gasolina, cuatro encendedores y el cuchillo. Los registros judiciales no precisan si el órgano fue hallado. Peden enfrenta un cargo de incendio intencional de nivel 4, que contempla hasta 12 años de prisión, y volverá a la corte la próxima semana para fijar fecha de juicio.

