Una pila de ramas secas no debería moverse. Pero esta caminaba.

Celestarius Monsour, residente de Florida, estaba en la puerta de su casa cuando vio esa pequeña cabaña de troncos avanzar por el suelo. Adentro vivía una oruga de polilla conocida como bicho de cesto, un insecto que desde que nace fabrica su propia seda y la usa como cemento para unir ramitas y hojas. Con eso construye un refugio que carga a todas partes, camuflaje y armadura en uno solo.

Monsour había visto esos estuches vacíos antes, pero nunca a su habitante en movimiento. Y hay un dato que lo vuelve aún más asombroso: cuando los machos maduran, se transforman en polillas y vuelan lejos. Las hembras, en cambio, jamás desarrollan alas. Se quedan para siempre dentro del refugio que ellas mismas construyeron.

