Shashikala Khatiwada tiene guardados los últimos mensajes de su esposo.
Dipak Rimal trabajaba en el proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A, en Mailung, Nepal. El miércoles, alrededor de las 4 de la tarde, le escribió desde el interior de un túnel: él y sus compañeros estaban a salvo, pero necesitaban que alguien los sacara de ahí. Poco después llegó otro mensaje, más urgente: la puerta estaba bloqueada. No sabían cómo salir.

Khatiwada intentó llamarlo esa misma mañana, cerca de las 8. No hubo respuesta. Al mediodía volvió a intentarlo: el teléfono ya estaba apagado. Según ella, dentro de ese túnel quedaron 35 personas. Desde entonces exige al Ejército nepalí que los busquen, y aunque le aseguran que las labores continúan, también le han admitido que hasta ahora no han encontrado nada.

La inundación repentina del río Lhende, afluente del Bhotekoshi, arrasó asentamientos enteros en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Las autoridades reportan 1.400 desaparecidos. Rimal es uno de los nombres que aún nadie puede tachar de esa lista.
