Vladimir de 34 años, fue captado por las cámaras del hospital Zelenodolsk, ubicado en Tataristán, Rusia, caminando tranquilamente, semidesnudo y con un cuchillo clavado en la espalda.

El hombre había sido atacado a orillas del río Volga y llegó al hospital en un notorio estado de ebriedad. El personal sanitario lo desvistió para ingresarlo a cirugía y extraer el cuchillo que tenía clavado en la espalda. Pero en medio de la sala, el paciente balbuceó “fumar” y en vez de quedarse quieto, se levantó de la camilla y caminó directo hacia la salida.
La cámara de seguridad lo grabó todo. Se escucha a los médicos gritándole que podía perder la vida, pero a Vladimir no le importó. Por suerte, después de unos minutos, el personal del hospital logró calmarlo.
“El cuchillo entró 2 cm y se frenó contra el hueso”, informó según el Ministerio de Asuntos Internos de la región, lo que evitó que sufriera graves daños a los órganos.
Lo operaron y quedó estable. La policía tuvo que intervenir para controlarlo, y su novia terminó bajo investigación como posible responsable del apuñalamiento que casi le cuesta la vida por un cigarrillo.
