En San Francisco de los Romo, Aguascalientes, los vecinos confiaban en Omar “N”, un hombre de 44 años que se dedicaba a la pepena de basura y que decía llevarse a los perros callejeros para cuidarlos. 🐾


Ninguno de esos perros volvió a aparecer. Cuando las sospechas crecieron, una denuncia anónima llevó a la Policía Municipal y a la Fiscalía General del Estado hasta su domicilio, en el fraccionamiento Hidalgo.


Ahí encontraron restos óseos de al menos cuatro perros y el cuerpo sin vida de otro más.

Según el fiscal Manuel Alonso García, Omar, conocido como ‘El Pinto’, confesó que los mataba a palos, los guisaba y se los comía. Dijo que su parte favorita era el corazón.

Ahora enfrenta un proceso por atentados al equilibrio ecológico y daños a la salud, con una posible condena de hasta 10 años de prisión.
¿Cuántos ‘rescates’ así habrán pasado sin que nadie los denunciara?
