Christopher Castillo llevaba el vino en la mano cuando pidió que se detuvieran frente al banco. Su cita pensó que quería hacer alguna diligencia rápida. Lo que siguió fue un robo a mano armada de 1,000 dólares al Bristol County Savings Bank en North Attleboro, Massachusetts.

Ella lo había recogido ese mismo día en la casa de sus padres en Chepachet, Rhode Island, después de conectarse en una app de citas. Treinta minutos de trayecto, algo de vino y una conversación normal… hasta que Castillo salió corriendo del banco con el efectivo y le ordenó que manejara. Ella entró en pánico y obedeció.

En cuanto vio las luces de la policía, frenó, bajó del auto y se alejó. Los investigadores confirmaron que no sabía nada del plan y nunca fue imputada. Castillo, en cambio, se resistió al arresto, escupió a los oficiales y terminó condenado a cinco años por robo a mano armada. Primera, última y única cita. 🚔
