36 horas. Ese fue el tiempo que Víctor Sardinha permaneció atrapado entre los escombros del edificio Los Molinos, en Caraballeda, Venezuela, tras el doble terremoto del 24 de junio.

Estaba en el living, a metros de su esposa Bárbara Celeste y su hija Lucía Teresa, de 3 años, cuando el piso se abrió y todo se derrumbó. Alcanzó a decirles que las amaba antes de caer en la oscuridad. Cuando despertó entre las ruinas, seguía respirando, aunque no sabía cómo ni por qué.

Los rescatistas necesitaron casi 20 horas más de trabajo manual para sacarlo con vida. Su esposa, su hija y otros cinco familiares no lo lograron. Hoy, desde una cama de hospital, Víctor intenta entender qué sentido tiene haber sido el único en sobrevivir.
