Un hombre llegó al hospital tras pasar 32 días sin poder defecar, aunque aseguraba sentirse “bien” y no tener dolor abdominal.

Sin embargo, los médicos descubrieron mediante un escáner que sufría una grave impactación fecal, una acumulación extrema de heces en el intestino que podía causar complicaciones severas.

Para solucionar el problema, el personal médico tuvo que realizar una desimpactación manual, un procedimiento en el que se extrae cuidadosamente el material acumulado usando lubricación y maniobras manuales.

