En pub británico se suscitó una situación desagradable cuando un hombre bastante mayor comenzó a tomar fotografías malintencionadas. Una joven estaba recostada sobre la barra ordenando algunas cervezas, cuando este tipo tuvo la osadía de tomarle una foto sin su consentimiento intentando conservar un recuerdo de lo que veía.

El desagradable sujeto capturó en imagen el trasero de la chica, tal vez para compartirlo con algunos amigos o para su propia colección, lo cierto es que pensó que se saldría con la suya: hasta que una de las mujeres dentro del mismo bar lo pilló en el acto. Ella habló en voz alta respecto a lo que estaba ocurriendo e hizo lo mejor que podía hacer: avisarle a la chica lo que estaba ocurriendo.

Minutos después todo el bar se descontroló. Llegaron los amigos de la joven a encarar al tipo, pasados de tragos, enardecidos y justificadamente molestos lo intimidaron, estuvieron a punto de agredirlo de gravedad. Pero la chica supo muy bien cómo manejar la situación. Pidieron revisar el teléfono y lo obligaron a borrar la fotografía, mira el video de lo ocurrido:
