Xing Zhi tenía 39 años, dos hijos y una rutina que conocía cada rincón de su oficina en Shenzhen. Esa mañana de abril llegó como siempre, pero en vez de sentarse frente a su computadora, preguntó dónde quedaba el baño del segundo piso.

Nunca volvió. Cuando notaron su ausencia y fueron a buscarlo, lo encontraron desplomado en el suelo. Los intentos de reanimarlo no sirvieron de nada y fue declarado muerto en el lugar. Hasta hoy no se ha revelado la causa exacta de su fallecimiento.

Su empresa pidió que la muerte se reconociera como relacionada con el trabajo. La oficina de recursos humanos y seguridad social lo rechazó en julio: según su argumento, Xing ‘no estaba ni en su puesto de trabajo ni trabajando’, porque no había encendido su computadora ni comenzado su jornada. Su esposa asegura que él solía quedarse hasta las nueve de la noche, y una vez hasta casi las dos de la madrugada, y ahora pelea por una revisión administrativa. Un abogado sostiene que el baño debería considerarse parte del entorno laboral. En 2024, un tribunal de Guangdong ya había fallado a favor de un chef que murió en circunstancias casi idénticas.
