Charles Vance Millar murió el 31 de octubre de 1926 en Toronto, Canadá, a los 72 años. No tenía esposa, hijos ni parientes vivos, pero sí un patrimonio de casi 500.000 dólares canadienses de la época —unos 9 millones de dólares actuales— y un gusto particular por las bromas crueles.

En su testamento incluyó una cláusula insólita: el dinero sería para la mujer de la ciudad que diera a luz al mayor número de hijos durante la década siguiente a su muerte. El plazo se cerró exactamente diez años después, el 31 de octubre de 1936 a las 4:30 de la tarde. Once familias compitieron oficialmente, en plena Gran Depresión, mientras abogados discutían si contaban los hijos fuera del matrimonio o los nacidos sin vida.

Annie Smith, Kathleen Nagle, Lucy Timleck e Isabel MacLean llegaron empatadas con nueve hijos cada una y se repartieron el fondo. Millar, antes de morir, solía dejar billetes en la vereda solo para esconderse a mirar cómo la gente se peleaba por recogerlos.
