Dawn Otewell tiene 68 años y siete nietos. Y un problema que no la deja en paz.
Todo empezó en 2021, cuando la soledad la llevó a Tinder. Ahí conoció a un hombre que dijo llamarse Brian Thomas y tener treinta y tantos años. Con el tiempo, por WhatsApp, confesó la verdad: se llamaba Bright Emokpae, tenía 31 años y estudiaba moda en Benin City, Nigeria.

Dawn, viuda de soledad más que de amor, decidió darle una oportunidad. Se casaron en una oficina de registro en Nicosia, Chipre, en marzo de 2022.


Él volvió a Nigeria a tramitar la visa de cónyuge. Un año después, Dawn lo recibió en Heathrow y su hermano le consiguió trabajo en una fábrica de puertas. Pero algo cambió apenas Bright tuvo la visa en el bolsillo: exigía dinero, mandaba efectivo a Nigeria y se negaba a aportar en casa.


Se separaron en 2023, volvieron tras una indemnización de 63.000 libras que Dawn recibió del sistema de salud, y él desapareció definitivamente antes de la Navidad de 2024, justo después de que ella regresara de un crucero con su hermano. La bloqueó en todas las redes.

Ahora se niega a firmar el divorcio, y Dawn, con el corazón enfermo, cree que es porque sin ese papel él conserva su visa. Y ella, sin testamento, teme morir sin poder proteger la herencia de sus nietos.
