Logan Henderson tiene 26 años y perdía cabello desde los 19.

El 1 de noviembre decidió gastar 4.700 dólares en un trasplante capilar con 4.500 injertos, buscando recuperar la línea de pelo que había perdido durante años. Todo iba según lo esperado hasta que, pocos días después de la cirugía, su frente comenzó a inflamarse de forma descontrolada.

La hinchazón fue tan notoria que el propio Logan se comparó con Megamind, el villano animado de cabeza gigante. Tuvo que dormir sentado durante diez días y usar una banda ajustada en la cabeza para bajar la inflamación y proteger cada uno de los injertos recién colocados. Un recordatorio de que hasta el procedimiento estético más común puede traer sorpresas que nadie anticipa.

