Hombre quedó paralizado al zambullirse en una piscina y una cirugía experimental le permitió volver a acariciar a su perro

Por Josefina Reyes
14 September, 2026

Keith Thomas se lanzó a una piscina en el verano de 2020 y nunca imaginó que sería la última vez que sentiría algo con sus manos.

El golpe le rompió el cuello y lo dejó paralizado del pecho hacia abajo, en Massapequa, Nueva York. Durante meses solo pudo mover los brazos apenas una pulgada. Tres meses después del accidente, el equipo del profesor Chad Bouton, del Feinstein Institutes for Medical Research, lo contactó para un ensayo de tres años que sonaba a ciencia ficción: un doble bypass neural, una cirugía de 15 horas que implantó cinco microchips en su cerebro para reconectar la intención de moverse con los brazos y las manos, y sensores en los dedos que le devuelven al cerebro la sensación de lo que toca.

Hoy Keith puede comer solo, tomar un vaso de agua y, sobre todo, acariciar a Bow, el perro de su familia, y sentir otra vez el abrazo de su hermana. Según resultados publicados en Nature Medicine, la fuerza de su brazo derecho aumentó 86% tras 35 semanas de entrenamiento, y algunas sensaciones ya persisten incluso con el dispositivo apagado. Su historia entró al Salón de la Fama de los Mejores Inventos de TIME, pero para él el verdadero premio tiene cuatro patas y mueve la cola.

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