Joseph Hillard conoció a esta mujer de Butler, Pensilvania, en una aplicación de citas. Un día después de que ella cortara todo contacto con él —porque la hacía sentir incómoda y conocía sus problemas de salud mental—, el pug de 10 años de la mujer desapareció de su casa.

La policía llegó pensando que investigaba un robo. Pero la denuncia penal revela algo mucho más oscuro: Hillard había planeado devolver al perro, y en cambio comenzó a golpearlo “con rabia”. Después lo llevó a un bosque y terminó lo que había empezado.

Lo más inquietante llegó después. Antes de irse de la comisaría, el propio Hillard pidió a los oficiales que le contaran a la mujer que él era el responsable. Cuatro días más tarde lo arrestaron en la casa de sus padres, en Woodridge Road. Ahora espera juicio, mientras la comunidad de Butler todavía no entiende cómo un rechazo terminó en la muerte de un perro inocente.
