Una madre instaló su puesto de ropa usada en el tianguis de Vivah, en Kanasín, Yucatán. Vendía honradamente en la vía pública, sin bloquear ningún acceso, cuando un vecino salió de su vivienda y le exigió que se retirara de la banqueta frente a su casa.


Al negarse ella a moverse, el hombre tomó una manguera y abrió el chorro directo contra sus pertenencias. El agua arruinó la mercancía que pensaba vender ese día y alcanzó también a su hija de apenas 6 años, que la acompañaba mientras trabajaba.

La mujer llamó a la policía y asegura tener video de todo lo ocurrido. La reacción de los vecinos no se hizo esperar. Decenas se acercaron a la casa del agresor a protestar, y la tensión escaló hasta que llegaron las autoridades. ¿Hasta dónde puede llegar alguien solo por defender una banqueta?

