AJ subió esa mañana de martes a hacer mantenimiento en un cartel de 130 pies de altura junto a la Interestatal 55, en Wilmington, Illinois. No imaginaba que el elevador fallaría y que quedaría varado en un espacio tan estrecho que ni siquiera podía pararse del todo.

Los bomberos llegaron cerca de tres horas después del aviso, pero sus escaleras de 100 pies se quedaron cortas. El cartel no tenía peldaños ni estructura interna para subir, así que el rescate normal era imposible. La solución llegó desde Joliet, a 17 millas de distancia: un elevador especializado que finalmente lo bajó, con escolta policial incluida.

AJ, como se identificó el trabajador en redes, pasó seis horas y media balanceándose con el viento, deshidratándose de a poco, hasta que un compañero pidió ayuda de emergencia. Terminó en un hospital, pero antes de irse alcanzó a sonreír y levantar el pulgar frente a las cámaras. “La cobertura noticiosa al final lo hizo parecer un paseo”, diría después. “Tras la adrenalina, me sentí fatal toda la noche, y todavía sigo así.”
