No hubo estudio, ni tatuador, ni cita programada.

Según el relato viral del tatuador August Chupakabra, decidió tatuarse su propia frente por su cuenta, sin ayuda profesional. Dos horas sosteniendo la aguja, soportando un dolor que la mayoría de la gente ni siquiera imagina, en una zona de piel fina y llena de terminaciones nerviosas donde cualquier tatuador experimentado piensa dos veces antes de trabajar.

Lo que sí queda claro es que sobrevivió al proceso, aunque su historia despierta la pregunta obligada: ¿qué te lleva a decidir algo así, sin marcha atrás, tú sola frente al espejo?

