Freddy McConnell no pedía un privilegio. Pedía una palabra.

Este periodista británico de The Guardian, de Deal, en Kent, tenía 32 años cuando en 2019 llegó a un tribunal de Londres con una sola exigencia: que el certificado de nacimiento de su hijo Jack dijera “padre”. O, al menos, “progenitor”. Su transición había sido reconocida legalmente en 2017. Había dejado el tratamiento hormonal para poder quedar embarazado con un donante de esperma, y en 2018 dio a luz a Jack. Todo el proceso quedó registrado en el documental “Seahorse”, dirigido por Jeanie Finlay.

El juez Andrew McFarlane fue claro: su género legal es masculino, pero su estatus parental, por haber parido, es el de madre. Freddy se entristeció y anunció que apelaría, pero perdió también en la Corte de Apelaciones en 2020 y la Corte Suprema se negó a revisar el caso.

Sin embargo, no se rindió como padre, pues en 2021 juntó fondos para tener a su segundo hijo en Suecia, donde los hombres trans sí pueden figurar como padres desde el primer día. ❤️
