Una peligrosa tendencia estética se expande por Rusia donde hombres jóvenes pagan dinero para dañarse las orejas de forma selectiva.

El procedimiento cuesta unos 80 dólares por oreja y consiste en aplicar técnicas de compresión para generar una deformidad permanente parecida a la de los atletas de artes marciales. Aunque la práctica nació en la zona sur del territorio ruso, actualmente se ha trasladado a urbes del centro con listas de espera de un mes.

Expertos en salud advierten que este daño autoinfligido expone a los pacientes a infecciones graves con pus que disuelven los tejidos, requiriendo cirugías reconstructivas costosas en los hospitales de la región.
Imagen generada con IA.
