La habitación número 8 era la menos solicitada del Asahi Ryokan. Para darle visibilidad, Tetsuya Inoue, responsable del hotel en Fukuoka, ideó una oferta inusual: cobrar 100 yenes —alrededor de un dólar— por noche a quienes aceptaran que su estancia se transmitiera en directo por YouTube.

La cámara tenía límites. No se grababa el sonido, el baño quedaba fuera de plano y los huéspedes podían apagar las luces cuando quisieran. También se les pedía que no mostraran documentos ni tarjetas bancarias y que evitaran actos íntimos frente a la transmisión.

La propuesta atrajo atención internacional y convirtió la habitación menos popular en uno de los grandes reclamos del pequeño hotel: 100 yenes por una noche bajo cámara, pero sin sonido.
