Algunos perros con problemas de salud utilizan sillas especiales conocidas como “sillas Bailey”, diseñadas para ayudarlos a comer de manera segura. Es el caso de este perrito que padece de megaesófago, una enfermedad que dificulta que la comida llegue correctamente al estómago.

Sin embargo, algunos cibernautas criticaron a su humano por “torturar” al animal, sin saber que sufre de esta enfermedad. Comentario como “esto parece estar mal” o “no es normal, es una tortura” se masificaron en redes sociales.
Las sillas mantienen al perro sentado en posición vertical mientras come y durante varios minutos después de alimentarse. De esta manera, la gravedad ayuda a que el alimento descienda correctamente, reduciendo el riesgo de atragantamientos o regurgitación.
Cada silla se adapta al tamaño del animal y funciona de forma similar a una silla de bebé. Aunque el método es sencillo, muchos dueños aseguran que mejora significativamente la calidad de vida de sus mascotas.
