Todo estaba listo para el momento que ella llevaba soñando. La propuesta, la cámara encendida, el vestido perfecto.

Lo que nadie tenía en el guion era el viento. Una ráfaga entró en escena y el vestido de la futura novia se infló hasta tomar la forma de un malvavisco enorme, mullido y redondo, que se movía por su cuenta mientras ella intentaba mantener la compostura. Si alguna vez quisiste ver cómo un plan romántico se convierte en comedia en tiempo real, aquí tienes tu respuesta.

El video se volvió viral y encantó a quienes lo vieron, que lo compartieron entre risas y comentarios tiernos. Porque a veces los mejores recuerdos no son los que se planean al detalle, sino los que el clima decide escribir por ti. Y ahora la pregunta es otra: ¿quién necesita un final de cuento perfecto cuando puedes tener uno que hace reír a medio mundo?

