
Aeron McQuillin tenía 18 años, Bailey Campbell 17 y Billy Tarbett apenas 15.
Eran vecinos en Fonthill, Ontario, y esa madrugada de julio de 2019 volvían de nadar, todavía en traje de baño, rumbo a un Tim Hortons. Hacia la 1 a.m. vieron un Chevrolet Cobalt humeando en plena carretera. Su dueña lo había comprado seis semanas antes, necesitaba un motor nuevo y no tenía dinero para una grúa.
Entonces Billy lanzó la pregunta que lo cambió todo: “¿Están listos para empujar?”
Y empujaron. Durante unas dos horas y media, con una cuesta que casi los vence y la batería muerta a mitad de camino, avanzaron cerca de 7 kilómetros mientras Dan Morrison los cubría desde atrás con las luces de emergencia. Dejaron el auto frente a la casa de la mujer a las 4 de la madrugada. Cuando les preguntaron por qué lo hicieron, Billy respondió: “No teníamos nada más que hacer y de verdad queríamos ayudarla”.

