Dos fotos. Un mismo rostro. Y casi 20 años de diferencia que cuesta creer que le pertenezcan a la misma persona 👀
A la izquierda, un joven William de sonrisa tímida y pelo rubio despeinado, como cualquier chico de universidad. A la derecha, el hoy Príncipe de Gales, con la frente completamente despejada y arrugas que cuentan otra historia.

La genética real no perdonó a William con la calvicie, algo que ya se rumoreaba desde sus 20 años y que hoy es total. El tiempo pasa para todos, incluso para la corona 👑
