Tenía 24 años y el cuarto dedo de su pie era notablemente más corto que los demás.
La causa era una condición congénita llamada braquimetatarsia, en la que uno de los huesos del pie deja de crecer antes de tiempo. Para corregirlo, los cirujanos cortaron el hueso e instalaron un fijador externo que lo fue separando lentamente para permitir que creciera nuevo tejido óseo.

La imagen pertenece a un estudio publicado en 2024 en Orthopaedic Surgery, que analizó 11 pacientes. En promedio, los médicos lograron alargar el hueso casi 2 centímetros y la recuperación ósea se completó entre tres y cuatro meses después.
La identidad de la mujer no fue publicada, ya que se trata de un registro clínico utilizado con fines científicos. Según el estudio, todos los pacientes quedaron satisfechos con los resultados, aunque también se registraron algunas complicaciones asociadas al procedimiento.
