En 2018, una mujer de 30 años caminaba por una calle de Ontario, Canadá, cuando recibió un disparo a corta distancia que pudo haberle costado la vida.

Sin embargo, los médicos descubrieron algo impactante: sus implantes mamarios de silicona desviaron la bala y evitaron que el proyectil impactara directamente en su corazón.

Según el informe médico publicado en 2020 por especialistas liderados por el cirujano Giancarlo McEvenue, la bala atravesó ambos implantes y terminó alojada cerca de su pecho derecho, causándole solo lesiones menores y una costilla fracturada. El extraño caso se volvió viral porque, literalmente, sus implantes terminaron salvándole la vida.

