Llegó el lunes por la mañana al Parlamento Europeo, tapada con una tela naranja.

El martes por la tarde, en Estrasburgo, la descubrieron: una estatua dorada de Donald Trump, desnudo, de unos 2,6 metros y cubierta de pan de oro de 23 quilates. La obra del artista danés Jens Galschiøt se llama “The Orange Plague” (también “King of Injustice”) y muestra al presidente de Estados Unidos sentado sobre los hombros de un hombre mucho más pequeño, con un largo palo de golf en la mano.

Junto a la escultura hay un mensaje en primera persona del propio “rey de la injusticia”: “Estoy sentado sobre la espalda de un hombre. Él se hunde bajo mi peso. Haré cualquier cosa por ayudarlo. Excepto bajarme de su espalda”.

La exposición la organiza el eurodiputado danés Per Clausen, del grupo La Izquierda, y asegura que no se puede vivir con miedo ni autocensura. Según él, quien sea tan susceptible como para no soportar que esta obra se exhiba en el Parlamento Europeo no tiene nada que hacer en el escenario mundial.

La estatua ya pasó por la COP30 en Brasil y por Múnich, y estará expuesta hasta el jueves. ¿Arte que incomoda a propósito o provocación innecesaria?

