Diego Sandoval no esperaba encontrarse con una gatita en medio de la selva.

Es infante de Marina y guía canino, un trabajo en el que los compañeros de cuatro patas suelen ser perros. Pero esta vez, junto a otro compañero, rescató a una pequeña felina que alguien había abandonado en pleno monte. La bautizaron Micha.

Desde entonces, Sandoval se encarga de que no le falte nada: alimento, seguridad y cariño. Como en el lugar hay perros, la mantiene bajo protección y bien vigilada para evitar cualquier contacto con ellos mientras llega el momento del traslado a su nuevo hogar en Cartagena.
Lo que empezó como un encuentro inesperado terminó siendo una segunda oportunidad. Micha fue dejada atrás en la selva, pero esta vez tuvo suerte: alguien decidió que no volvería a estar sola.
