Sarah Lloyd, una influencer de fitness de 25 años, pensó que el mayor reto de su clase de Pilates en Australia sería aguantar la plancha, pero su cuerpo tenía otros planes.

Luego de apenas diez elevaciones de piernas, la joven sintió un cosquilleo que reconoció de inmediato. Se trataba de un coregasmo, un fenómeno real que afecta al 10% de la población según la experta Debby Herbenick.

“Me dio pánico y tuve que frenar”, confesó Sarah, quien abandonó el gimnasio roja de vergüenza antes de que su respiración la delatara.
Aunque parezca un chiste, ejercicios como abdominales o sentadillas pueden provocar esta respuesta por la fatiga muscular extrema. “Simplemente tengo que negarme a hacer el ejercicio”, admite ahora para evitar un espectáculo inesperado.

Al final, parece que el entrenamiento intenso tiene beneficios que Sarah prefiere guardarse para su privacidad.

