Edda Pilz, alemana de 25 años conocida como Edda Elisa, entrenó cuatro años en la cadena John Reed Fitness. Un día su tarjeta simplemente dejó de funcionar.

La carta oficial fue clara: veto permanente en todos los gimnasios de la marca, menos los de Suiza. El motivo, según los socios que se quejaron, era que acaparaba los espejos haciéndose selfies sin parar.

Ella insiste en que todo fue por envidia de otras mujeres ‘provocadas’ por sus poses. Pero otros medios cuentan una versión distinta: que ya la habían advertido varias veces por grabar vídeos dentro del gimnasio. Es su segundo escándalo en pocas semanas, después de que Lufthansa no la dejara subir a un vuelo por su ropa deportiva.

