Marta Kelly tenía 33 años y medio millón de personas que veían su vida a través de una pantalla.

Era brasileña, madre de Theo, Ravi y Filippo, y compartía con ellos su día a día entre videos de moda y maternidad. El 12 de agosto se sometió a una cirugía “tres en uno”: liposucción, implantes mamarios y abdominoplastia. La dieron de alta al día siguiente, pero dos días después volvió al hospital sintiéndose mal. No salió con vida.

Su esposo, Marcus Vinicius, escribió la despedida en Instagram: “Hemos perdido la batalla”. Contó que ella luchó “hasta el último momento, con todas sus fuerzas”, y prometió criar a sus hijos “de la manera en que ella hubiera querido”, contándoles con fotos e historias quién fue su madre. Quince años juntos terminaron en una carta donde él le pide, simplemente, que descanse mientras él cuida de los tres solo.
