Un ingenioso residente de la ciudad de Oslo en Noruega capturó la atención del mundo culinario al iniciar un negocio gastronómico muy particular sin la necesidad de moverse de su hogar.

El hombre elabora pizzas en un horno de piedra instalado en su propio balcón y utiliza un método muy singular para entregarlas ya que las baja hasta la calle usando una soga atada a una cesta de mimbre.

Esta llamativa iniciativa comercial opera de manera exclusiva durante jornadas específicas que el dueño anuncia mediante sus plataformas digitales. El proyecto ha logrado un éxito rotundo en la comunidad local y en una sola fecha consiguió comercializar 70 pedidos en el lapso de apenas 90 minutos.
