El perrito no podía bajar.
Estaba sobre el techo de una casa, expuesto al sol, sin forma de descender por sus propios medios. Ángela Quito Jiménez lo vio, y su hija también. Ninguna de las dos se hizo la desentendida.
La niña se amarró una cuerda a la cintura y saltó una barda de al menos dos metros. Arriba la esperaba un animal asustado que no sabía quién era ella. No lo agarró de golpe: le habló con palabras suaves, una y otra vez, hasta que el perrito confió. Entonces lo cargó con cuidado, mientras un hombre sostenía la cuerda para subirla hasta el techo.
El video, que Ángela compartió en TikTok, superó las 400 mil reproducciones. Muchos comentarios no hablaron del rescate, sino de la madre que le enseña a su hija que cuidar a un animal también es cuidar a alguien.
