La curiosidad infantil puede ser peligrosa, pero lo que hizo este pequeño en Jiangsu, China, ha cruzado todos los límites.

Mientras esperaba que su madre terminara de comprar, un niño de solo 8 años encontró un encendedor en un cajón y decidió que era el momento perfecto para un “experimento” incendiario.

Las cámaras de seguridad del mercado captaron el perturbador momento en que el menor, aprovechando que nadie miraba, prendió fuego a la ropa de varios maniquíes.

Al ver cómo las llamas crecían, se alejó saltando alegremente del lugar.

El niño fue llevado a la comisaría y confesó con total frialdad: “Solo lo hice por diversión” .

Aunque no hubo heridos, la lección fue costosa para su familia. Su madre tuvo que pagar 3.000 yuanes (unos 420 dólares) en compensación por los daños, y el menor recibió una fuerte advertencia oficial de la policía.

