Yuleidy Ixcotoyac, de 15 años según los reportes, comenzó a sentirse mal el 10 de octubre en la aldea El Jocote, Guatemala. Perdió el conocimiento mientras su padre, el pastor evangélico Abraham Ixcotoyac Tojin, intentaba llevarla a un centro médico. Al no percibir respiración ni pulso, regresó a su comunidad para organizar el velorio.


Ningún médico había certificado su fallecimiento y la familia no tenía certificado de defunción cuando la colocaron en el ataúd. Horas después, en plena ceremonia, la joven empezó a moverse ante quienes habían ido a despedirla. La familia interpretó lo sucedido como un milagro y atribuyó a Dios la recuperación de la adolescente.

Ahora el Ministerio Público investiga qué ocurrió y la Procuraduría General de la Nación intervino para proteger a la adolescente. Algunos medios mencionan una posible pena de hasta 5 años de prisión, pero no hay condena ni se ha demostrado que la familia fingiera nada por el momento. ¿Fue una emergencia médica mal interpretada o hubo algo más?
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