Jada Pinkett Smith se cansó de los rumores y decidió explicarlo ella misma.

Durante años se dijo que ella y Will Smith no ponían límites a Jaden y Willow, y la actriz confirmó que era cierto: en su casa no existían los castigos tradicionales. Pero detrás de esa decisión había una historia que pocos conocían. Antes de ser madre de Willow y Jaden, Jada había criado a otros tres niños bajo reglas estrictas y control constante. Con el tiempo entendió que esa fórmula no funcionaba: lo que intentaba evitar terminaba pasando de todas formas.

Con sus propios hijos cambió de estrategia por completo. Les dio espacio para equivocarse, para chocar contra sus propios límites y aprender solos, siempre dentro de un entorno seguro. Para 2014, con Jaden de 16 y Willow de 13, ambos ya se abrían camino como músicos y actores por mérito propio. ¿Crianza sin reglas o simplemente reglas distintas?

