Tras sufrir cuatro compromisos fallidos y acumular la insólita cifra de más de 220 citas catastróficas en aplicaciones de parejas, una mujer decidió que ya había tenido suficiente del universo masculino.
Cansada de las mentiras, los engaños y los corazones rotos, Elisabeth Hoad llegó a una conclusión tan extrema como desopilante: el único “hombre” digno de su lealtad ya dormía a los pies de su cama… y tenía cuatro patas.


Sin guardarse nada, la mujer organizó una boda formal y decidió transmitirla en pleno programa de televisión en vivo. Ante la mirada atónita de millones de espectadores, lució un vestido blanco de novia mientras juraba amor eterno a Logan, su perro Golden Retriever de 6 años, quien caminó al altar luciendo un impecable esmoquin canino.


La ceremonia tuvo de todo: votos de fidelidad, bendición, intercambio de alianzas (ella le puso una pulsera en su pata) y hasta una reservación de luna de miel en un hotel especializado.


Aunque la escena provocó una mezcla de risas, rostros desencajados y una lluvia de memes en redes sociales, la mujer defiende su boda con dientes y garras. Asegura que su mascota le brinda un amor incondicional que ningún hombre logró darle en cuatro décadas y que, por lo menos, no tiene que preocuparse porque le oculte el teléfono celular.

¿El nivel supremo de locura amorosa o la mejor decisión para ahorrarse 20 años de terapia?
