Cansada de las citas fallidas, las falsas promesas y las peleas cotidianas, una joven de 24 años llamada Kshama Bindu decidió cortar el problema de raíz tomar una medida drástica: jurarse amor eterno ante el altar al único ser que jamás le dejaría el corazón roto ni se olvidaría de lavar los platos… ¡ella misma!

La joven protagonizó la primera boda de “sologamia” en la India, organizando un evento con todos los juguetes: vestido de novia tradicional, rituales sagrados, flores, fotos de ensueño y, por supuesto, un banquete donde nadie se quejó del menú. Por si fuera poco, empacó sus maletas para disfrutar de una romántica luna de miel de dos semanas en la playa, donde el único acuerdo fue no pelear por quién se quedaba con la frazada a mitad de la noche.


Aunque su decisión desató una ola de comentarios, risas y caras de asombro en redes sociales, ella defiende que fue el acto definitivo de amor propio y una forma de demostrar que no se necesita a nadie más para alcanzar la felicidad completa (ni para pagar la mitad de la fiesta).


¿El nivel supremo de amor propio o la mejor forma de ahorrarte dramas de pareja para toda la vida?
