Una mina claymore le abrió el abdomen, le destrozó las piernas y le dejó diecinueve heridas. Aun así, James Capers Jr. no se rindió.

Corría 1967 cuando el entonces segundo teniente lideraba un equipo de nueve hombres de Reconocimiento de Fuerza en la zona de Phu Loc, Vietnam, emboscados por una fuerza norvietnamita muy superior. Ciego por la sangre y el dolor, ordenó un ataque de mortero sobre su propia posición para frenar el avance enemigo. En la zona de extracción, intentó saltar dos veces fuera del helicóptero para aligerar el peso y que su equipo pudiera escapar. Todos sus hombres sobrevivieron.

Lo que vino después fue otra batalla: el general Bruno Hochmuth quiso nominarlo para la Medalla de Honor antes de morir ese mismo 1967, pero el reconocimiento se perdió en la burocracia durante casi seis décadas. Recién en 2025 el congresista Ralph Norman logró destrabar una ley para corregirlo. El 18 de junio de 2026, a los 88 años, Capers recibió por fin la medalla de manos del presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Su esposa y su hijo, fallecidos en 2003, no llegaron a verlo.

