James Glencoe, de 17 años, perdió la mano derecha al detonar una bomba de tubo que él mismo fabricó en su casa de Moses Lake

Por Sebastián Jerez
6 July, 2026

James Glencoe tenía 17 años y vivía en Moses Lake, Washington, cuando una bomba de tubo que fabricó con sus propias manos le arrancó la suya.

Mathew Glencoe

No empezó ahí. Empezó con hielo seco, como quien prueba un truco de química casera. Después vino la pólvora negra. Cada experimento un poco más grande, un poco más inestable, hasta que la última mezcla estalló dentro de la casa de sus padres.

Mathew Glencoe

El autor Michael Yon, que investigó estos casos para su libro The Bomb Boys, asegura que los adolescentes que fabrican explosivos en secreto son mucho más comunes de lo que cualquier padre imagina, y que casi siempre presumen de sus experimentos antes de que algo salga mal. James sobrevivió, aprendió a vivir sin su mano y hasta apareció firmando tarjetas de agradecimiento semanas después de salir del hospital. Pero su historia quedó como advertencia clínica de lo rápido que un pasatiempo escala hacia el desastre.

Mathew Glencoe

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