James Harrison le tenía pánico a las agujas: a los 14 años sobrevivió gracias a 13 transfusiones y se prometió devolver el favor. Donó sangre 1.173 veces y su plasma ayudó a salvar a unos 2,4 millones de bebés en Australia

Por Rodrigo Martínez
20 October, 2026

James Harrison tenía 14 años cuando los médicos le operaron el tórax en Australia. Sin las transfusiones de sangre de desconocidos, no habría sobrevivido.

Ese día se prometió algo: cuando fuera mayor de edad, donaría él también. Cumplió a los 18, en 1954, y volvió a sentarse en la camilla cada dos semanas, durante décadas. Le tenía miedo a las agujas. Aun así, hizo 1.173 donaciones, la última en 2018, cuando cumplió 81 años, el límite que permite Australia.

Entonces los médicos descubrieron que su plasma tenía un anticuerpo raro, el Anti-D, base del tratamiento que protege a los bebés de la enfermedad hemolítica del recién nacido, en la que el cuerpo de la madre ataca la sangre de su hijo. Antes de esa terapia, uno de cada dos bebés diagnosticados moría. Lifeblood, el servicio de sangre australiano, estima que su plasma ayudó a salvar unos 2,4 millones de vidas. Entre las mujeres que lo necesitaron estuvo su propia hija.

James murió dormido el 17 de febrero de 2025, a los 88 años. Hoy los científicos intentan recrear su anticuerpo en el laboratorio para que el regalo de un hombre que odiaba las agujas siga salvando bebés.

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