En marzo de 2007, la desaparición de Lindsay Ann Hawker, una profesora británica de 22 años, llevó a la policía hasta el departamento de Tatsuya Ichihashi en Ichikawa, Japón.

Allí hallaron el cuerpo de la joven oculto en una bañera llena de arena en el balcón, pero el sospechoso logró escapar.Durante más de dos años vivió bajo identidades falsas, obsesionado con borrar cualquier rastro de su apariencia. Utilizó agujas, hilo, tijeras y cuchillas para remodelar su rostro por su cuenta: estrechó su nariz, cortó parte de sus labios y arrancó lunares de su cara para no ser reconocido.

Cubierto de cicatrices y oculto tras mascarillas, intentó convertirse en otra persona hasta que fue identificado y capturado en Osaka en noviembre de 2009. Actualmente cumple cadena perpetua por su macabro crimen.

