Jason Statham lo dijo sin filtros: nunca tomó una sola clase de actuación. Y no es que le falte currículum — el británico lleva más de dos décadas rompiendo huesos en pantalla en sagas como The Transporter y Crank.
La confesión salió en su portada de Esquire de 2015, cuando promocionaba Spy junto a Melissa McCarthy, su primera incursión seria en la comedia. Ahí reconoció algo curioso: le daba más miedo hacer reír que hacer explotar autos, porque según él una mala película de acción todavía puede entretener con sus persecuciones, pero una mala comedia simplemente no sirve para nada.

Por eso mismo aseguró que habría hecho ese tipo de papeles gratis, solo por la oportunidad de salir de su zona de confort. Entre risa y crudeza, Statham terminó explicando su fórmula: nadie le dice cómo actuar, y así le ha funcionado. 🎬😂
