Jennette McCurdy perdió su virginidad a los 18 con un hombre de 33 que tenía novia: él le pidió una felación y no sabía qué era

Por Pablo Román
31 August, 2026

Jennette McCurdy volvió a hablar abiertamente sobre una etapa de su vida que estuvo marcada por una relación bastante particular. La actriz recordó que perdió su virginidad cuando tenía apenas 18 años, mientras salía con un hombre de unos 33 o 34 años que además tenía novia.

La confesión apareció durante una conversación en la que McCurdy recordó cómo fue aquella primera experiencia sexual y lo poco que sabía sobre algunos aspectos de la sexualidad debido a la educación con la que creció.

“Tenía 18 y él como 33 o 34”, recordó la actriz.

McCurdy explicó que había sido criada dentro de una familia mormona y que había decidido no tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Sin embargo, esa regla personal terminó quedando atrás durante aquella relación.

Uno de los momentos que más llamó la atención ocurrió cuando ambos estaban en una habitación de hotel. Según su relato, él le pidió realizarle una práctica sexual cuyo nombre ella ni siquiera conocía.

“Me pide una felación que no sé qué es porque fui criada mormona”, contó.

La situación la tomó completamente por sorpresa y, según recordó, después de aquella experiencia ni siquiera entendió inmediatamente qué había ocurrido.

“Algo me chorrea en la boca y yo como qué fue eso ¿se orinó en mi boca?”, explicó.

Finalmente, McCurdy contó que terminó teniendo relaciones sexuales con él, rompiendo la regla que se había impuesto de esperar hasta el matrimonio.

Pero lo que más le llamó la atención al mirar atrás fue la sensación de dependencia emocional que comenzó a experimentar.

“Había un componente adictivo”, explicó. Según McCurdy, su sistema nervioso parecía quedar esperando aquella sensación y posteriormente llegaba un fuerte bajón.

La actriz ha hablado en distintas ocasiones sobre experiencias difíciles de su adolescencia y juventud, y actualmente suele abordar esos recuerdos desde una perspectiva mucho más reflexiva.

En esta ocasión, su relato volvió a generar conversación precisamente por el contraste entre una joven de 18 años con muy poca experiencia sexual y un hombre de más de 30 que ya tenía pareja.

Más que una historia romántica, McCurdy la recuerda como una experiencia que le permitió entender posteriormente muchas cosas sobre sí misma, sus límites y la manera en que había aprendido a relacionarse con la sexualidad.

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